Escuchaba como retumbaba la voz de su hermano dentro de su cabeza, al principio entendía algo, y su mente trabajaba tan rápido como los zarpasos que salían de su boca, trabajaba en pequeñas apologías para tratar de defender lo indefendible, el error de como había en caminado toda su existencia.
De pronto ya no escuchaba nada, y su ojos se perdieron entre tanto insulto que recibió, el dolor en dosis la hizo ir descendiendo poco a poco a su interior, y una vez dentro, con los ojos llenos de lágrimas, ya no escuchaba a su hermano, estaba buscando a Antoine.
No hay comentarios:
Publicar un comentario